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Domingo Alberto Rangel M.

Respecto a PDVSA mienten todos, los estatistas de ayer y los que hoy se chupan la naranja...














Domingo Alberto Rangel M.





3erPolo
















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Por estos días dos campañas sacuden a PDVSA.

 

Ambas mediáticas principalmente aunque se combate en otros campos porque el petróleo es vital y en materia de zancadillas nada está descartado.

 

La primera campaña es conocida y aburrida por lo repetitivo de la temática utilizada.

 

De hecho los personajes principales llevan más de tres años alertando lo que por fortuna no llega a ocurrir: Que pronto PDVSA no va a producir un solo barril de petròleo.

 

Ojalá y no nos ocurra como a los aldeanos del cuento de Pedro y el lobo.

 

Pero volviendo al caso que nos atañe digo que quienes maniobran tras de bastidores usan como voceros de esta campaña a políticos de la Cuarta que en el pasado estuvieron al frente de la petrolera estatal como por ejemplo los doctores Calderón Berti, Giusti o Toro Hardy.

 

¿Que dicen estas vacas sagradas?

 

Nada que no se haya escuchado en tiempos pasados  porque el discurso de los “expertos” no va más allá de repetir lo que decían antes de la nacionalización de 1976 los musíues cuando “alertaban” que solo ellos podían manejar el negocio petrolero y que en manos de criollitos pronto Venezuela dejaría de exportar crudo.

 

La realidad lleva casi tres años desmintiendo lo que no pasaba de balandronada.

 

Pero, como el tiempo pasa y algunas cosas cambian, en el 2005 el papel de gringos, holandeses e ingleses se lo apropian estos “expertos” que mienten al decir que solo ellos pueden manejar una industria que lleva más de cien años operando en el planeta y que a pesar de su importancia no es tan complicada como digamos poner un hombre en Marte.

 

¡Vaya actitud petulante la de esta gente!

 

Sobre todo si uno analiza que en manos de estos expertos sucedieron en PDVSA cosas que ahora aparentemente les causan gran bochorno.

 

Admito sin embargo que existe una diferencia entre el antes y el ahora ya que cuando Calderon y Giusti las cosas se hacían con mayor disimulo y las televisoras no acostumbraban meter sus narices en el asunto.

 

Quienes se embarraban eran otros y no ponían la cómica.

 

Tampoco se veía el festival populista que propicia el Presidente de la República y los que “cogían” eran miembros de la clase media y no el pueblo llano. Esa es la verdad màs allà del ditirambo gerencial de "expertos" y "nostàlgicos" de otros tiempos.

 

Pero, clases de moral no nos va a dictar a los liberales el doctor Giusti, el doctor Calderón Berti o el doctor Toro Hardy.

 

 

No jilen, como dicen en Valencia.

 

¿Acaso estas vacas sagradas no le dieron la patada a la pobreza tras su paso por la industria estatal venezolana?

 

¿Acaso es normal que un ex Presidente de PDVSA salga de la compañía para engrosar la nómina de la competencia como sucedió con Giusti que se fue a la SHELL y Calderon Berti con los árabes para no hablar del caso de Toro Hardy que ya en el gobierno de C. A. Pérez I estuvo fugitivo por cinco años, hasta que su caso prescribió porque en ese entonces no había Ley de Salvaguarda, acusado de petroespia?

 

La otra campaña la adelanta el gobierno y consiste en denunciar a la CIA que pudiera estar involucrada en los saboteos, para achacarle a otros lo que a mi juicio es parte de un plan para traer las trasnacionales de vuelta pero al estilo chino y cubano.

 

Si usted añade a la acción de la CIA la desmotivación y el miedo paralizante que envuelve a los empleados de la “nueva” PDVSA, tendrá como resultado que a la vuelta de dos años –después que Hugo Chávez gane las elecciones del 2006- si habrá caído la producción venezolana y entonces estarán de vuelta las trasnacionales, listas para engullirse el negocio, previo pago de jugosas comisiones porque estamos donde estamos y eso no les disgusta ni a los militares ni a los pepetos, ustedes me entienden.

 

De vuelta como contratistas protegidas de la competencia y de los sindicatos... a cambio de apoyar al gobierno, como en La China y en Cuba.

 

Por eso los liberales no queremos que el Estado se meta a empresario y preferimos la privatización popular de PDVSA.
















3erPolo