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Domingo Alberto Rangel M.

No nos engañen, lo màs sensato serìa disolver la CTV...














Domingo Alberto Rangel M.





3erPolo
















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¡Cómo cambian los tiempos!

Las elecciones de la CTV están a la vuelta de la esquina y nadie se entera.

Mejor dicho, casi nadie, porque hay pugnas soterradas y en eso las cosas siguen como de costumbre.

En el oficialismo de antemano se suponen ganadores en una elección en la que solo votan los empleados públicos de ministerios, alcaldías y gobernaciones ahora controladas por los seguidores de Hugo.

Por eso el activismo de los sindicalistas rojos se limita a recorrer las instituciones del estado a lo largo y ancho del país sin armar alharaca a sabiendas que no son decisivas las simpatías que desaten los dirigentes sino el dedo presidencial que unje candidatos.

En esas giras los oradores escuchan quejas de  empleados del estado que se limitan a poner de relieve los robos y cambios de fortuna que afectan a muchos de los sindicalistas afectos al “proceso”.

Si el ladrón pillado es del grupo que organiza la asamblea los denunciantes pierden el tiempo porque en eso todo sigue igual y lo que entra por una oreja sigue su camino por la otra.

Por el contrario, si el choro no está cuadrado con la corriente que organiza el sarao entonces la denuncia pasa a Caracas, que para algo volvimos al centralismo, en la esperanza de que el jefe mayor se la comente al Comandante.

¡Vanas ilusiones!

A Hugo Chàvez los seguidores le temen y ni de vaina le hablan de corrupción no vaya a ser que los mire raro.

Además el Presidente sabe que “por ahora” las elecciones de la CTV las ganará cualquiera que sea su designado.

Quienes por el contrario aparentan ignorar este hecho decisivo son los restos de la Cuarta república que hacen vida sindical y se pelean como los borrachitos al amanecer por los restos de una botella medio vacía.

 

PELEA INUTIL

El ingeniero Alfredo Ramos, cachilapeando el estribillo de Claudio Fermín cuando era adeco,  venía señalando que las elecciones de la CTV deben ser “por la base”.

Manuel Coba más tradicional prefiere ajustarse a los estatutos esperando que lo salve ese alumno de  Alfaro Ucero que se llama Lewis Pérez.

El abogado y empleado del recién creado Ministerio de la Vivienda, Christian Chirinos, se limita a sonreír ante las cámaras de la TV cuando ofrece ilusiones demagogas como incluir mediante ley a los buhoneros en una seguridad social que no existe en Venezuela porque las leyes ahogan todo intento de poner en manos de la sociedad lo que tan mal ha administrado el estado; y también porque desde la propia CTV y desde hace mucho tiempo los sindicalistas contribuyeron a desvalijar todo lo que huela a seguridad de los asalariados.

¡Que alguien le explique al tinterillo que en la actualidad hasta un desempleado puede cotizar en el IVSS y que si los buhoneros no lo hacen es porque no son pendejos para pagar por un servicio malo que encima no se lo niegan a los que no pagan o ni siquiera están inscritos!

Para hablar en serio Ramos, Coba y Chirinos deberían señalar que la CTV es un cascarón vacío.

Un símbolo de la corrupción pasada al que le quiere hincar el diente la actual corrupción.

Un chaleco salvavidas para quienes se plegaron a un paro patronal y no fueron capaces de parar un solo sindicato de los que supuestamente tienen afiliados.

 

UN PLAN PARA SALVAR LOS COBRES

El problema estriba en que a la CTV aún desvencijada le quedan haberes como a las compañías quebradas.

Los sindicalistas de la Cuarta saben perfectamente que desde hace años no representan a los trabajadores.

Que menos pueden representar a los millones de asalariados sin trabajo que existen en la actualidad.

No lo pueden hacer porque han avalado las políticas estatistas de los gobiernos del pasado y las de este gobierno también que son las que pavimentaron este desastre económico en el que estamos sumergidos los venezolanos.

¿En que se diferencian las peticiones demagogas de aumento salarial –lo único que pueden ofrecer este tipo de sindicalistas- del MVR o de AD, Causa R o Primero Justicia?

¡En nada, peor para la Cuarta porque ahora es el gobierno quien en definitiva puede premiar a unos y castigar a otros!

Bien, pero si el problema de los señores Coba, Ramos o Chirinos estriba en el acceso a oficinas en un edificio o la administración de unos balnearios y el consabido viajecito a Suiza, entonces debemos exigirles que no  engañen al país presentándose como “representantes de la oposición” porque no lo son sino de ellos mismos y de sus propios intereses y bajo tal cognomento es que van a perder por paliza estas elecciones

Pero, como buen cristiano uno debe creer en la posibilidad de redención y aquí les presento un plan para que terminen sus vidas decorosamente a lo cual creo que tienen derecho.

Primero que se limpien de culpas disolviendo la CTV como símbolo fracasado de un pasado corrupto.

Segundo que hagan como los matrimonios fracasados: ¡Que repartan los bienes!

Eso si, equitativamente –me ofrezco como Juez de Paz mediador- entre varias fundaciones que de ahora en adelante se dedicarán a estudiar los problemas del desempleo que ellos mismos fomentaron!

Solo así pueden salvar el edificio, los balnearios y una que otra pizarra, silla o vajilla, aparte de lo que no se pudo llevar al exterior el compañero Carlos Ortega.

Y que los chavistas formen con reales del estado otra central similar a esta vieja CTV que ahora colapsa ahogada en su propia corrupciòn e inoperancia.

Tienen una excusa creíble y es que desde su fundación y hay escritos de Carlos Marx en ese sentido, los sindicatos lucharon por estar separados del estado y de la oligarquía.

Bien, para finalizar, de la oligarquía ya no pueden separarse los sindicalistas de la CTV porque con ella se aliaron durante el paro, pero pueden disolver la vieja central aduciendo injerencia impropia del estado por vía del CNE.

¡Es la salida más honorable!
















3erPolo