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Domingo Alberto Rangel M.

Alto Prado: La otra facción del partido militar saca las garras...














Domingo Alberto Rangel M.





3erPolo
















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En Venezuela aparte de los partidos conocidos subyacen dos grandes agrupaciones políticas que por comodidad se pueden denominar "Partido Civil" y "Partido Militar".

El Partido Civil ha gobernado el último medio siglo de vida republicana mientras que el Partido Militar gobernó casi 130 años desde la Independencia.

Los militaristas fueron una calamidad y arruinaron el país en el siglo XIX llegando a convertir a Venezuela en el territorio más pobre y desprestigiado de América.

Sus jefes a pesar de lo violentos y abusadores que eran,  fueron sin embargo incapaces de garantizar la paz entre la población y la tranquilidad sólo se logró cuando la súbita riqueza petrolera puso a la gente a pensar en cosas mejores en vez de jugar a la guerra, al tiempo que dotó al gobierno del general Juan Vicente Gómez de medios suficientes para reprimir a sus adversarios entre los cuales sobresalían los civiles y generales aventureros que a partir del inicio de la exportación petrolera y hasta años recientes nunca más volvieron a encontrar gobiernos extranjeros que les permitieran adquirir armas y pertrechos para usarlos en guerras insurreccionales contra la institucionalidad constituida en Venezuela.

 

EL CIVILISMO ES LA VÍA... A PESAR DE TODO

 

Por otra parte es verdad que el Partido Civil gobernó cuando ya el país se había convertido en un oasis de paz y que el trabajo civilizador estaba bien adelantado merced a los recursos del petróleo, pero también es cierto que a pesar de los errores y horrores cometidos en nombre de la democracia, el partido civilista tuvo muchos aciertos en el medio siglo que lleva gobernando a Venezuela y que sin su presencia no solo estaríamos aislados del mundo sino que probablemente habríamos caído en el infierno de la guerra civil que por poner un ejemplo conocido tantas vidas le ha costado a Colombia.

En todo caso acotó que estos errores y horrores se originan a mi juicio en la falta de un contrapeso liberal como el que intentamos construir desde RESISTENCIA CIVIL.

Contrapeso Liberal que debería equilibrar las desviaciones de la facción estatista que es mayoritaria, absolutamente mayoritaria, entre los políticos civilistas de casi todos por no decir todos los partidos que operan en Venezuela.

¡Desde AD, Primero justicia y COPEI hasta el MVR y el PPT!

Pero, dejando esta discusión vital para otra ocasión, y simplificando recordaremos que para los seguidores del Partido Militar el poder y sus instituciones provienen de un hecho de fuerza, de tener gónadas y ser "macho"; mientras que los seguidores del Partido Civil por el contrario creemos en la primacía del imperio de la ley y sobre todo en el respeto al derecho a gobernar por tiempo predefinido que tienen las mayorías.

Derecho que nunca priva sobre el derecho de todo individuo a hacer con sus cosas lo que le venga en gana mientras obviamente no impida que otros individuos ejerzan sus propios derechos.

¡Democracia y dictadura, estatismo o libertad, los dilemas que desde la Independencia se debaten en Venezuela como si fuesen el ying y el yang de la política!

 

TUPAMAROS Y ALTO PRADO: SECUELAS DEL MILITARISMO

 

Pero, de este hecho cierto que es la existencia en Venezuela de dos grandes grupos que por comodidad denomino Partido Civilista y Partido Militarista; y también de la confusión reinante en estos días, quedan algunas secuelas que afloran en los arrestos de grupos violentos que muchas veces sin saberlo actúan apegados a la ideología de la violencia como fuente de poder que es el ABC del Partido Militar.

Individualidades violentas que no necesariamente son militaristas sino que muchas veces por ignorancia sobre las consecuencias de sus propios actos, o por ignorar que la tolerancia es una de las claves de la democracia, o por no haber tenido la oportunidad de formarse al lado de líderes que les trasmitan los valores de la democracia,  terminan comportándose como si fuesen hijos de Pinochet aunque muchas veces son más bien hijos de la prédica diaria que desde los medios de comunicación lanzan algunas "anclas", periodistas y locutoras, pero, esta también es una discusión vital que no se puede abordar en estas líneas.

 

DESDE LOS INICIOS DE LA DEMOCRACIA

 

Pero, hablando de secuelas diremos que estas las sufrió la democracia desde sus principios cuando los militaristas de 1958 -entre los más connotados Pompeyo Márquez y Teodoro Petkoff del Partido Comunista y Américo Martín del MIR- adoptaron en esos años la ideología marxista para enmascarar los deseos de tomar el poder por vía del golpe de Estado o la insurrección en vez de los votos como otros dirigentes de izquierda aconsejaban en esos años, incluyendo al legendario Ernesto “Ché” Guevara que en una carta histórica le recomendaba a los venezolanos evitar la vía insurrecional contra una democracia naciente.

Ya en tiempos más recientes los brotes del viejo Partido Militar reviven en el país bajo otras máscaras actualizadas pero igual de falsas porque en el fondo, mientras proclaman su apego a los valores democráticos, esconden la intolerancia y la exclusión como propuesta para conducir los destinos de la Nación venezolana.

Ejemplo de esto son las propuestas de los militares que una mañana aparecieron montados en una tarima de la Plaza Altamira y que repentinamente se declararon "en oposición", cuando el país y sobre todo los medios de comunicación pasaron por alto que algunos de sus más connotados jefes llevaban al menos tres años participando en el gobierno de Hugo Chávez antes de pasarse oportunistamente al otro bando.

Actividad en la cual apoyaron -y se hicieron ricos- no solo con el Plan Bolívar 2000 sino con todo tipo de trapacerías hasta que decidieron dar el brinco de “talanquera”.

Pero también igualmente son militaristas las propuestas de los autodenominados "Tupamaros" y "Carapaicas" que el año pasado atacaron cobardemente las marchas de la oposición durante el "Catiazo", el "Petarazo" y en Charallave.

Activistas del militarismo oficialista que igualmente declaran su apego a los valores democráticos al tiempo que no tienen empacho en proclamar “guerras revolucionarias” y actuar violentamente como lo hicieron el año pasado.

Pero, apartando militares y paramilitares, también hay civiles afiliados al partido militarista.

Guillermo García Ponte y Pedro Carmona son ejemplos de militaristas como también lo son las señoras y señores que enfurecidos atacaron en Alto Prado un grupo oficialista que con todo derecho exponía sus puntos de vista ante la cercanía del Revocatorio Presidencial.

El problema a mi modo de ver tiene dos vertientes que deben ser coronadas por los líderes de la mayoría civilista.

Una sería un pacto en el cual deben coincidir tanto los civilistas de la oposición como los del gobierno y hasta los venezolanos que son neutrales en esta contienda.

Pacto para mantener a raya a quienes aún, en pleno siglo XXI, pretenden que el poder se puede robar en un acto de audacia y que la población está obligada a obedecer los caprichos de quien detente este poder so pena de enfrentar la violencia.

 

CUANDO LOS DEMÓCRATAS CARECEN DE CALZONES

 

Pero, como decía, hay otra vertiente que afecta la resolución del problema que revivió Hugo Chávez cuando demostró que después de un alzamiento armado contra la Constitución se puede llegar al poder.

Se trata de la falta de entereza por parte del liderato civil.

Hemos visto como la mayoría de los dirigentes opositores se dejaron encandilar con el fenómeno de la Plaza Altamira y penosamente se pelearon y "pezcuecearon" pugnando por acceder a la tarima militarista.

Tampoco hemos visto dentro del civilismo oficialista una condena firme contra su propia violencia y para colmo en Alto Prado brillaron por su ausencia quienes por representar al poder público estaban obligados a hacer acto de presencia separando a los violentos y tratando de dialogar con los más histéricos.

Me refiero sobre todo al alcalde Alfredo Peña porque es posible que el gobernador Mendoza no estuviera en Caracas para ese momento; aparte que ya sabemos donde está el alcalde Capriles.

 

¿DÓNDE ESTABA PEÑA?

 

Alto Prado queda en el municipio Baruta del estado Miranda y forma parte del Distrito Metropolitano de Caracas.

Recalco este hecho geográfico y político para resaltar que debido a las maquinaciones de Alfredo Peña, cuando el Alcalde Metropolitano de Caracas era chavista, nuestro honorable TSJ excluyó a la Policía de Miranda de actuar en los municipios Mirandinos del Distrito Metropolitano de Caracas.

¡Un exabrupto ya que en teoría Venezuela es un Estado Federal!

Pero lo cierto es que Polimiranda no podía actuar en Alto Prado y que Polibaruta carece de competencia en orden público aunque eso no exime a ese cuerpo por haberse hecho los locos sus agentes cuando les violaban los derechos humanos a los oficialistas.

Si, pero en materia de orden público son la Policía Metropolitana y Alfredo Peña los responsables en Alto Prado lo que nos lleva a preguntar dónde estaba el alcalde que hasta hace poco pregonaba "fuego al hampa", "cero tolerancia", "pena de muerte", "cadena perpetua" y otras babiecadas por el estilo de la que le escuchamos decir a un diputado según el cual las señoras y los señores, faltos de un líder que los encausara, y que se mostraron violentos en Alto Prado, se habrían comportado de esa manera porque "los chavistas no tramitaron los permisos ante la alcaldía".

Caramba diputado, de ser así cualquier turba tiene derecho a meterse en las casas de sus enemigos políticos aduciendo que no han "pagado el derecho de frente".

¡Si eso dice un diputado que es abogado y constitucionalista... que dejamos para la chusma!

 
















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