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Domingo Alberto Rangel M.
Sin ideas compartidas la "unidad" es "quítate tu para ponerme yo"...













Domingo Alberto Rangel M.





3erPolo
















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Es una lástima que en Venezuela los historiadores olviden el oficio y se dediquen al activismo político en vez de alertar acerca de las lecciones que se pueden sacar cuando se estudian a conciencia los sucesos del pasado.

¡En ese sentido decimos que cada vez la oposición a Hugo Chávez se parece más a la oposición que enfrentó con poco éxito los primeros gobiernos del puntofijismo adeco-copeyano!

Como es sabido a principios de los sesenta la economía venezolana dejó de crecer por vez primera desde que el petróleo pasó a ser la primera fuente de ingresos del país a principios de la década de los treinta en el siglo pasado.

La recesión de 1959 no tenía explicación para muchos empleados públicos a los que el gobierno de Rómulo Betancourt les redujo el sueldo en un 10 %.

Tampoco había explicación para los contratistas que apoyaron la caída de Pérez Jiménez creyendo que la democracia les pagaría las deudas dejadas por el dictador y que habría contratos de obras públicas por doquier.

Además el desempleo aumentaba por momentos.

La oposición creció y en ella se juntaron formando menjurje tanto perezjimenistas que añoraban el poder perdido, como marxistas que creyeron en el mito de la revolución cubana y aventureros, que siempre los ha habido en Venezuela, quienes esperaban satisfacer sus ambiciones personales mediante un cambio de gobierno que debía venir por la vía rápida del golpe de Estado -aún no se había acuñado el anglicismo del "fast track"- porque decían estos aventureros que "el pueblo no podía esperar cinco años" hasta que terminara el período de Betancourt.

¡También proclamaban equivocadamente los opositores de esos años que los adecos jamás dejarían el poder una vez reconquistado por la vía de los votos!

LA HISTORIA SECRETA

Hay unos pasajes de la historia de esos años que aún están por ser descifrados toda vez que en Venezuela los papeles secretos de Miraflores y de los Ministerios de la Defensa, Relaciones Interiores y Secretaría no son del dominio público salvo algunos archivos que el actual gobierno ha puesto a al disposición de quien quiera investigar.

De manera que aún no se sabe si quienes llevaron a una generación por el camino equivocado de las guerrillas, fueron víctimas de la ingenuidad, manipulados por Fidel Castro que desde entonces quería tener seguidores más allá de las fronteras cubanas, o simplemente eran gentes que se vendieron a la partida secreta del gobierno de Betancourt para llevar a esta oposición al matadero.

Eso aún no ha sido aclarado por los historiadores.

Pero, hecha esta salvedad, poco importa si lo que pasó en aquellos años se debió a las irresponsabilidades de quienes entonces decidieron que la lucha por un cambio gubernamental debía darse mediante el uso de la fuerza o si por el contrario los responsables de la debacle de esa izquierda de los años sesenta fueron quienes no supieron entender la realidad venezolana de aquellos años -realidad que aconsejaba la lucha democrática dentro del sistema- y no enfrentaron a gentes como Pompeyo Márquez, Teodoro Petkoff y Américo Martín, principalmente, en el afán de estos últimos por entusiasmar a parte de la juventud para que fundaran guerrillas, cogieran el monte y se lanzaran a una aventura que terminó en el mayor de los desastres.

Lo cierto es que esa oposición medio izquierdista y medio militarista de los años sesenta, que era muy popular a principios de esa década, perdió toda su popularidad en menos de cinco años y sus seguidores terminaron votando a AD y Copei o absteniéndose de participar en el juego político como se lee en diversos estudios de opinión que señalan a gente que militó en la oposición antipuntofijista de los años sesenta como el grupo más numeroso entre los abstencionistas que en Venezuela llegaron a ser más de la mitad del electorado.

Desgraciadamente a esa oposición nos estamos pareciendo cada vez más quienes en estos años enfrentamos el gobierno de Hugo Chávez.

Me explico.

La oposición al actual gobierno es "popular" como lo era la oposición al gobierno de Rómulo Betancourt en cuanto hay mucha gente que difiere de las políticas del comandante y sobre todo de los resultados de esas políticas.

Esa cantidad de gente hasta ahora ha sido llevada, como si fueran borregos, a marchas y contramarchas que terminan sin un mensaje claro acerca del futuro hacia donde quieren conducir el país los aspirantes a líderes.

En eso también nos parecemos a quienes desde la oposición a Betancourt pregonaban "la unidad" de izquierdistas marxistas con militares perezjimenistas y oportunistas de todo pelaje sin sentirse obligados en ese entonces los dirigentes a explicar si lo que querían era una restauración perezjimenista o un régimen como el de Fidel Castro.

DE TODO COMO EN BOTICA

En la supuesta "unidad" de nuestra "oposición" también hay de todo: Desde los jefes militares del chavismo de 1999, pasando por los diputados constituyentes que apoyaron los avances y disparates de la "Bicha", hasta llegar a ex ministros, ex embajadores y ex jalabolas de este gobierno a los que les han tendido puentes de plata y alfombras rojas cuando llegan a la Quinta Unidad... para no hablar de quienes al fallarle al pueblo fueron rechazados por el electorado que se volcó a votar por Hugo Chávez como única esperanza en las elecciones de 1998.

En "la oposición" hay marxistas clásicos, conservadores, liberales como nosotros, socialistas adecos y copeyanos y también oportunistas.

Al menos eso es lo que "hay" entre los aspirantes a "líderes" porque otro cantar es el que define a la gente.

La gente no se "desune" y tampoco "cambia de bando", pero si se "cansa" como se ha evidenciado en las últimas marchas.

Se "cansa" la gente porque en el liderato opositor no ve ningún vestigio de "unidad" por más que proclamen lo contrario y menos un mensaje claro acerca del derrotero que esta "oposición" le piensa dar al país una vez que Hugo Chávez sea cosa del pasado.

Derrotero que no lo podrá dar la Coordinadora

No caen en cuenta estos aspirantes a "líderes" que la cantaleta de la "unidad" exige algo más que declaraciones hipócritas.

¡No se dan cuenta que esa "unidad" entre gente que se detesta es imposible como fue imposible la supuesta "unidad" que tenían los que hace dos años sacaron del poder a Hugo Chávez por dos días, para perder ese poder cuando no se pudieron poner de acuerdo ni siquiera en quienes iban a quedarse con la parte gruesa del botín;  porque Pedro Carmona y sus compinches evidentemente veían a Venezuela como un botín!

Bueno "allí está el detalle" como diría Cantinflas.

La oposición se debate y se divide no por la dirección que debe tomar el país sino por el método para sacar del poder al actual gobierno.

NEGOCIADORES Y GOLPISTAS

Hay entonces quienes creen que es válido usar la fuerza y quienes creen que con Hugo Chávez se puede convivir.

A los primeros se les debe recordar que cada vez que han intentado usar la fuerza han terminado fortaleciendo al gobierno y empobreciendo al venezolano común.

A los segundos que "negociar" ciertamente no es un pecado pero que puede serlo.

Para convivir con un gobierno ideológico como es el que encabeza Hugo Chávez hay que tener ideas diametralmente opuestas de lo contrario toda "negociación" termina negociando los intereses de la gente para beneficiar los del "negociador".

Ideas que a veces no se negocian pero que a veces si porque en la vida no siempre el tener ideologías diferentes debe impedir a la gente en trabajo conjunto.

La oposición podría sacar del poder al gobierno dentro de los límites de la Constitución de 1999 siempre y cuando tenga claro hacia donde va.

Para eso no sirven ni Coordinadoras ni Bloques pero tampoco la ambigüedad de pretender ser demócratas y hacerle el juego a los golpistas que ya enseñaron tanto la brutalidad con la que son capaces de actuar como la carencia de planes para sacar adelante a Venezuela.

Por esta semana paro de escribir.
















3erPolo