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Domingo Alberto Rangel M.
Votar o abstnerse: ¿is that the question? La decisión es suya y de nadie más...













Domingo Alberto Rangel M.





3erPolo
















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Por estos días un viejo espectro recorre el territorio nacional.

Se trata de la abstención que en las últimas elecciones llegó a superar el 50 % de los posibles electores y que por arte de suposiciones no avaladas por estudio alguno se suponía fenómeno superado gracias a la polarización existente en el país.

Ahora el espectro reaparece merced de chantajes que desde algunos programas de radio y sitios de internet lanzan como especie de maldición gitana sobre las aspiraciones de los candidatos de oposición que trabajan para ser elegidos alcaldes o gobernadores.

¿Qué tan cierto es esto?

¿Habrá abstención en agosto, es posible cuantificarla desde ahora?

Vamos por partes.

USTED ES LIBRE, NO LO OLVIDE

En primer lugar es bueno recordar que en la Constitución de 1999 el voto dejó de ser una "obligación" y pasó a ser un "derecho" con lo cual los liberal-libertarios nos sentimos satisfechos porque quienes nos identificamos con esta línea de pensamiento consideramos que el ser humano es más libre en tanto tenga más opciones y votar, o dejar de hacerlo, es una muy importante.

Otra consideración tiene que ver con la palabra democracia.

En definitiva la forma de gobierno que idearon los atenienses no es otra cosa que un método "incruento" para cambiar de gobernantes sin tener que recurrir obviamente a la violencia, como tampoco al azar o a las leyes de la herencia.

De manera que no hay "democracia" sin elecciones y  estamos en los prolegómenos de una justa en la que se van a elegir las autoridades locales y regionales.

Pero, comentábamos lo relativo a la abstención.

Bien, como saben los lectores del TERCER POLO en este modesto semanario solo tenemos un compromiso y son ustedes a quienes les llegan nuestros puntos de vista de manera oportuna, veraz y con buena fe.

Nunca hemos sido "abstencionistas" per se porque consideramos que votar o dejar de hacerlo es una opción personal de cada elector quien debe decidir al respecto.

Tampoco aceptamos los "fusilamientos morales" que en estos días proponen diversas fuentes "de opinión" desde las cuales proponen abstenerse en las elecciones de agosto, comicios a los que según esas gentes la oposición no debe concurrir porque antes está el Revocatorio.

Para llegar a esta arbitraria conclusión argumentan que ir a estas elecciones por una parte sería un "suicidio" a la vez que "traición" al Revocatorio por el cual muchos hemos trabajado sin otras pretensiones que la búsqueda de un país mejor.

Una reflexión al respecto: Muchas de estas personas que utilizan sus espacios en la radio, la TV o internet para amenazar con "abstenerse" a causa del Revocatorio Presidencial son las mismas personas que el año pasado decían que ese Revocatorio era "inútil" y que la gente supuestamente no "podía esperar hasta agosto del 2003".

Como se puede observar tienen mala memoria hasta de lo que decían a principios del año pasado, pero sigamos con el tema que es importante.

El dilema de abstenerse o no me parece que está mal planteado porque quienes amenazan a la opinión pública están planteando que la gente debe seguirlos en la supuesta decisión de abstenerse solo porque unos ciudadanos opositores, que a lo mejor se han preparado para ser alcalde o gobernador, cometieron a juicio de estos émulos de Torquemada el "pecado" de inscribirse en estas elecciones.

¿Se darán cuenta de la tontería que propagan?

Como digo la decisión de votar o abstenerse es personal y no creo que pueda razonarse sobre tan absurda base como que usted no va a votar porque sus candidatos cometieron el "pecado" de inscribirse en el CNE.

No, el problema, si es que existe, se origina en los candidatos y no en el elector.

Los candidatos sólo por el hecho de serlo no deben ser un problema que lleve a la abstención.

Hay otros hechos que deben ser evaluados posteriormente a la inscripción de cada candidatura.

LA TIERRA NO ES "PLANA"

El primero de estos hechos tiene que ver con otra reflexión: ¿Cree usted amigo lector del TERCER POLO que el país solo se puede construir -o destruir- desde la Presidencia de la República?

Bueno, si alguien afirma semejante necedad por supuesto que está en su derecho.

¡Tan "en su derecho" como quien quiera creer que la tierra es plana!

Venezuela se construye -o destruye- a todos los niveles, empezando desde el que cada ciudadano ocupa como trabajador libre honesto y productivo.

El país es la sumatoria de esfuerzos y esto incluye los más importantes que son los que cada individuo hace a diario para alimentarse y alimentar su familia, pero también los del sector público y esto incluye ministerios, gobernaciones y alcaldías.

De forma que igual las cosas pueden empeorar -o mejorar- si el gobernador o el alcalde -y sus cuerpos legislativos- rinden, o si por el contrario se convierten en verdaderas pesadillas para quienes los eligieron, para decirlo en términos sencillos.

ES USTED QUIEN DECIDE NO DEJE QUE OTROS DECIDAN POR USTED...

Pero, desde el lado del elector ¿como queda la abstención?

Eso depende de sus apreciaciones y expectativas amigo lector porque estas elecciones tienen connotaciones muy especiales.

En primer lugar probablemente serán plebiscitarias por la polarización existente entre gobierno y oposición.

Lo cual nos lleva a exigirle a los candidatos al menos dos virtudes: Una, carácter frente a un gobierno nacional al que su propia tragedia lo llevará a ser cada vez más autoritario.

Dos, los conocimientos sobre la materia que administran los gobernadores, alcaldes y legisladores regionales que pueda tener cada aspirante.

Allí es donde usted, amigo lector, tendrá que tomar su decisión y polarizarse si le viene en gana.

Una cosa es la política nacional y otra administrar entidades públicas locales y regionales; y lo más probable es el fracaso si el alcalde o gobernador desconocen las realidades que van a administrar o, peor aún, si piensan usar estas gobernaciones y alcaldías como "escaleras" para servir sus apetencias personales

Ultima observación: Un alcalde o gobernador que sea incompetente o corrupto no le hará ningún beneficio a "la oposición" en términos generales; en cambio un alcalde o gobernador exitoso quizás se convierta en el líder que logre pacificar a Venezuela y dirigir esta patria maltratada hacia objetivos de una vida mejor para el trabajador honesto; objetivo que obliga a adelantar profundos cambios no solo en el nivel nacional que es el de la Presidencia de la República; sino que desde las alcaldías y gobernaciones donde habrá que comenzar la reingeniería del país porque por otro lado allí también hay tela para cortar.

De lo contrario seguiremos empobreciéndonos los venezolanos, incluso cuando Hugo Chávez sea cosa del pasado.

De manera que abstenerse o no depende de la percepción personal que cada elector tenga de cada candidato y si la abstención pasa del 50 % la culpa será de esos candidatos y no de quienes desde ya están llamando a abstenerse.

Este razonamiento igual vale para el elector opositor y para el que apoya al gobierno nacional.

Nosotros terminamos recordando que pusimos nuestro grano de arena en pro de la unidad y el revocatorio absteniéndonos de presentar candidaturas propias de RESISTENCIA CIVIL lo cual no nos impide apoyar los candidatos de oposición que creamos conveniente apoyar, sin imposiciones, libremente, apoyando la descentralización por la cual tanto luchamos en el pasado y que comenzó a ser asesinada a nueve años de su nacimiento, cuando el dedo de Hugo Chávez decidió que Alfredo Peña fuese el primer Alcalde Metropolitano, cargo para el cual Peña carece de "perfil" como también carece el diputado Juan Barreto.
















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