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Domingo Alberto Rangel M.
Pese a las traiciones: ¡Volvemos a ser un pueblo de guerrerros!













Domingo Alberto Rangel M.





3erPolo
















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Sorpresas nos dá la vida.
A quince años del 27-F la historia se repite solo que los actores cambiaron de papeles. No es C. A. Pérez el Presidente que recibe mandatarios del mundo sino Hugo Chávez quien ahora funge de anfitrión. Tampoco son los barrios de Caracas sino los integrantes de la clase media quienes acicateados por la difícil situación con más ahinco protestan, queman cauchos y prometen nuevos "sacudónes".
El que siembra vientos recoge tempestades y peor le irá a este gobierno empobrecedor si se equivoca con el adversario.
Fue Simón Bolívar, otra sorpresa de la vida, quien nos definió cuando metaforicamente dijo que Caracas era un cuartel. Extraño que Hugo Chávez no haya tomado en cuenta al amado Libertador cuando ordenó reprimir la marcha del pasado viernes 27/02.
Le haló la cola al tigre y ahora no sabe como tranquilizarlo. El venezolano ha dejado de ser lo que hasta ayer fue y comienza a sacar las virtudes y defectos que tenía desde la Independencia hasta la llegada del petróleo, de la luz eléctrica y de la cerveza enlatada.
Si la súbita riqueza nos hizo mansos y mensos, ahora la pelazón nos retrotrae al siglo XIX y muchos compatriotas, aconsejados por Doña Desesperación y por Don Falta de Liderazgo comienzan a pensar que solo las armas sirven para dirimir controversias como la que enfrenta a un creciente y mayoritario sector de venezolanos con el actual gobierno.
¡Lamentable conclusión y solo el tiempo dirá que tanto hemos retrocedido!
 
A ese respecto digo dos cosas:
 
Una que es imposible frenar la rabia de los manifestantes después de la represión de la marcha que el viernes intentó, con todos los permisos en orden, hacerle llegar una nota de protesta a los invitados internacionales del G-15.
 
Dos que el liderato venezolano igualmente queda obligado a buscar y conseguir una salida civilizada a la actual crisis por encima de rabias y "cojones" porque la alternativa es una guerra civil en la que el pueblo pondrá los muertos y las elites intentarán cobrar lo que quede.
 
LA CALLE TOMA LAS RIENDAS...
 
En las barricadas está naciendo un liderazgo nuevo.
¡Que pongan las barbas en remojo quienes carezcan de tropas, ideas o testosterona porque serán barridos en los próximos días!
La situación en este momento es difícil de manejar porque merced a la represión programada desde el Alto Gobierno, la Santa Anarquía que comentaba el prócer Coto Paúl se adueña de la calle ante las vacilaciones de la dirigencia establecida y las burlas del gobierno.
A nadie le harán caso en este momento quienes responden a la agresión de la Guardia Nacional trancando calles.
Pero, en un futuro próximo ante alguien tendrán rendir cuentas porque lo contrario significaría que la oposición, contradictoriamente, estaría siguiendo métodos y recomendaciones del Che Guevara y por la vía de los hechos estaríamos proponiendo la Ley de la Selva como alternativa al despelote.
Sin embargo digo que no es ético culpar a "la calle" por excesos y desmanes. Más allá de los hipócritas llamados a la "Unidad" necesitamos organización y no "organizaciones".
 
PERO, LA CALLE NECESITA ALGO MÁS QUE "COJONES"...
 
Necesitamos ideas para enfrentar el futuro. La calle necesita, aún cuando no lo esté pidiendo, un deslinde patriótico que deje de lado a los oportunistas, a los busca cargos, a los ladrones y a tanto personaje que no hace falta porque es preferible darle chance a las manzanas incontaminadas a creer que se puede levantar un buen pastel a partir de frutas podridas.
Otro punto relacionado con el relevo del poder en la oposición, porque es evidente que la calle está haciendo en estos días lo que los políticos de viejo cuño y sus contrapartes mediáticas no han hecho en cinco años, y que estas acciones tendrán consecuencias, es lo que hasta hace poco llamaban "reconciliación" en el Plan de Consenso País de la Coordinadora.
 
RECONCILIACION NO ES TRANSARSE CON LOS PILLOS
 
Si "reconciliarse" es buscar un país sin ghettos eso está bien. Si "reconciliarse" significa que el gobierno que releve al actual debe centrar sus esfuerzos más en construir lo que hace falta y menos en perseguir los disparates de este presente... eso puede pasar. Pero, si "reconciliarse" significa hacerse los locos con quienes desfalcaron la Nación para dedicarse los triunfadores a hacer lo mismo, o, cosas peores; entonces no habrá paz ni siquiera si pretenden silenciar la información como lo hizo el inefable Pedro Carmona. Como ven hay "reconciliaciones" para cada gusto y nada gana el país pasando el relevo del poder de unos resentidos a otros.
 
NO SOMOS SUIZOS PERO TAMPOCO HAITIANOS...
 
Hace tiempo un político de la Cuarta acuñó la frase "no somos suizos". Habrá que remedarlo con un "no somos haitianos". Es lamentable la desinformación que exhiben algunos comentaristas cuando añoran que nuestra oposición se parezca a la que acaba de derrocar al presidente Aristide.
Comencemos recordando que Aristide llega al poder por vía de los votos, que fue derrocado por los militares, y que una fuerza expedicionaria estadounidense lo repuso en la Presidencia. Como era de esperar Aristide le devolvió el favor a los estadounidenses y una vez en el poder bombardeó los campos de aviación desde donde despegaban avionetas llenas de marihuana y cocaína rumbo a los mercados del Norte.
¡Esa fue su perdición!
A partir de entonces los barones de la droga juraron vengarse. Armaron pequeñas bandas y se aliaron a la ultra izquierda.
En honor a la verdad hay que decir que Aristide puso de su parte cuando reaccionó armando sus propias bandas y rechazando las elecciones de mitad de periodo.
Eso es cierto, pero nuestra oposición proviene mayoritariamente del malestar económico y no del reconcomio por haber perdido el mercado de las drogas como es el caso de los jefes haitianos.
En Venezuela, a diferencia de Haití, es posible dotar a las crecientes masas que militan en la oposición de un programa que modernice y ponga a producir al país. Además nosotros somos una Nación libre y no hemos caído a los lamentables niveles de Haití donde una fuerza militar estadounidense repuso a Aristide y otra similar ahora impide que los rebeldes tomen el poder.
En Haití los estadounidenses mantendrán al presidente de la Corte como Presidente "transitorio" hasta quien sabe cuando porque lo que si es cierto es que no van a dejar que ese país caiga en manos de quienes comercian parte de la droga que consumen los gringos. Droga que a su vez es comerciada en territorio norteamericano por estadounidenses que conforman los mayores Carteles de la Tierra.
Así las cosas.
















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