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Domingo Alberto Rangel M.
Reconciliación para el cambio no es "Puente de Plata" para malandros...













Domingo Alberto Rangel M.





3erPolo
















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Basta con recorrer las mesas de recolección de firmas para darse cuenta que, salvo en casos excepcionales que confirman la regla, el espíritu cívico reina entre los observadores que representan a la Coordinadora y al Comando Ayacucho respectivamente.

En esto se puede decir que se restableció la racionalidad que hasta hace poco era la norma en las mesas electorales y que impedía que elementos violentos de cualquiera de los bandos en pugna cometieran mayores desafueros.

Capto sin embargo una diferencia importante entre lo que nos piden quienes trabajan en las mesas que es la "reconciliación" y lo que desde algunos medios se lanza al ruedo como una propuesta de "Puente de Plata" al enemigo que supuestamente huye, como ha señalado el periodista Rafael Poleo quien atribuye la propuesta del "Puente de Plata" a Lewis Pérez quien fue su rival histórico dentro de AD.

Pero apartando que no veo a nadie huyendo y que tampoco veo nada positivo en tender puentes a la corrupción, ¿es necesaria la reconciliación en Venezuela?

¿Qué diferencia hay entre esta reconciliación y el "Puente de Plata" que satiriza la pluma de Poleo?

Pero, sobre todo ¿que tenemos que decir al respecto los liberales-libertarios?

 

LA RECONCILIACIÓN NO ES "PUENTE DE PLATA"

 

Bien, como es sabido en las democracias hay cabida para todo tipo de pensamiento siempre y cuando se respeten las reglas de juego que es lo que en la jerga jurídica y periodística se conoce como el Estado de Derecho.

Dentro del marco de tales ideas de convivencia civilizada cabe la importacia de contrabalancear el pensamiento de una izquierda que ha empobrecido al país en los últimos cincuenta años, aceleradamente en los últimos cinco, con el pensamiento liberal-libertario que propiciamos desde en RESISTENCIA CIVIL y el TERCER POLO.

Pero también es importante que ese pensamiento de la izquierda que hoy está representado principalmente en los seguidores del Presidente, tenga cabida en el país y que no se vea constreñido a causar mayor empobrecimiento y desolación al ser sus gentes objeto de persecuciones y ser obligados sus dirigentes a comenzar una guerra civil como la que asola a Colombia desde hace 50 años.

Si los movimientos y partidos que gravitan alrededor de la figura presidencial, y también la Oposición, aceptan las reglas de juego contenidas en la Constitución de 1999 -Constitución que nosotros proponemos debe ser objeto de reformas- y si aceptamos todos, que en Venezuela ambos bandos han cometido excesos que no deben repetirse, entonces habrá cabida para políticas de reconciliación que pasan por debatir ideas en pro de la ciudadanía para substituir la inútil y constante descalificación a la persona del adversario.

Eso es positivo y posible de conseguir como meta a corto plazo y es lo que me parece que pedían nuestros representantes en las mesas de recolección de firmas: La reconciliación.

¡Se trata entonces de una petición sensata y no los efectos de ningún "síndrome de Estocolmo" como pronto dirán los aficionados a teclear la computadora sin sentirse obligados a razonar lo que escriben!

Pero también está rodando la tesis del "Puente de Plata" que es otra cosa.

 

UNA MANIOBRA PARA SALVAR FRACASADOS

 

Y es "otra cosa" porque en esencia el "Puente de Plata" consiste en proponerle al chavismo una entente parecida al Pacto de Punto Fijo para repartirse el país entre lo que quede de la izquierda emeverrista más uno que otro saltimbanqui que nuevamente saltará la "talanquera" emeverrista después que Chávez pierda el poder, y los politiqueros que desde posturas de la vieja izquierda puntofijista pretenden representar a la sociedad civil que viene dando la pelea a este gobierno desde la calle.

Es obvio que este "Puente de Plata" sería un acto de traición y equivaldría a que las luchas de estos últimos años se hubiesen librado para resolver el problema de la casta política que perdió sus puestos de mando y prebendas en la administración pública en 1998, en vez de resolver los problemas de la gente que ha perdido sus empleos y su calidad de vida.

 

Para poner un ejemplo que muestre la diferencia entre una y otra concepción, digamos que una cosa es aceptar la reconciliación para que el chavismo contribuya con sus propuestas e ideas a mejorar el clima de los derechos humanos, tema en el que la izquierda ha elaborado acciones interesantes, y otra considerar que sobre la base del "Puente de Plata" habría que callar ante los latrocinios que evidentemente se han cometido en los últimos años.

Pero, hay otra consideración acerca del "Puente de Plata" porque me parece que esta política no fue urdida por Lewis Pérez, como dice Rafael Poleo, sino por la dirigencia de los partidos de la izquierda tradicional que se han visto desplazados por la emergencia del chavismo.

Según esto veo que en la oposición hay gente que en el fondo tiene las mismas ideas del Presidente pero que por una razón o por otra han ido abandonando el buque oficialista.

Fueron gentes que acompañaron a Chávez en el 98 y en la Constituyente y que ahora ven con horror que una salida del poder del MVR los puede arrastrar a todos, en tanto el país comienza a entender que para recobrar la prosperidad perdida es necesario "remar para atrás" para abandonar las posiciones institucionales que han hecho de Venezuela un país en el que no hay empleo porque nadie desea invertir en esta nuestra patria, en razón a la inseguridad jurídica y el irrespeto a la propiedad que vienen propiciando primero los partidos de la izquierda puntofijista y luego los igualmente izquierdistas de la coalición que encabeza Hugo Chávez.

Si el país "se aleja" de la izquierda, como parece ser que será, saldrán perjudicados los seguidores del Presidente quienes perderán el poder... pero también saldrían malogrados los políticos que creen en las mismas ideas de Hugo Chávez, como es el caso de Pablo Medina por poner un solo ejemplo porque izquierdistas son lo que más abunda en la política vernácula.

 

CON LA CORRUPCIÓN NO SE PUEDE TRANSIGIR

 

Esta entente del "Puente de Plata" es peor de lo que uno puede creer a primera vista porque no se trata solo de impunidad con la corrupción de civiles y militares de baja estofa, campo en el cual estamos obligados a pedir

juicios contra los peculadores, pero campo en el cual no hay base histórica como para creer que eso va a suceder al 100 % toda vez que ni siquiera Rómulo Betancourt persiguió a los perezjimenistas y si se necesitan más ejemplos basta recordar que tampoco Chávez tocó a los peculadores del control de cambios de Caldera II, ni Caldera II a los supuestos o reales ladrones del segundo gobierno de C. A. Pérez etc.

es peor porque tras el cuento del "Puente de Plata" hay una apuesta para que estos izquierdistas que hoy están en la oposición hereden un chavismo que se quedaría sin líder porque sería el Presidente el único "chivo expiatorio" y esa gente podría reingresar a lo que es su campo natural en el entendido que desde el gobierno de transición se les financiaría para que lo hagan por la puerta grande.

Pero lo peor del "puente de Plata" es que otros izquierdistas harían el papel de "contraparte" en la oposición dividiéndose a venezuela como si se tratará de una torta

Lo mismo que en la cuarta república cuando se creó la ilusión de que unos y otros eran "diferentes", lo cual nunca fue cierto porque tanto los blancos socialistas democráticos como los verdes socialistas cristianos, para no hablar del resto, todos, creían y adoraban a los mismos dioses izquierdistas y creían en los mismos cachivaches fracasados como son las "reformas agrarias", o las agencias que supuestamente "regulan" la actividad económica en pro de las gentes.

Esta es la única explicación al tremendo fracaso de un país que tuvo la mayor oportunidad en la América Latina y que terminó en el más estruendoso caos después de ser conducido por izquierdistas "ligth" como eran los adecos y copeyanos d

el puntofijismo e "izquierdistas radicales" como los que gobiernan desde que aquél "chiripero" llegó al poder de la mano del doctor Caldera sin olvidar a los colectivistas de Hugo.

De no ser una tragedia uno podría reirse ja, ja, ja y ja.

 

ES MEJOR CAMBIAR DE RUMBO QUE PERSEGUIR A LOS ADVERSARIOS...

 

El reparto de esta torta se debe evitar a toda costa porque el papel histórico de esta generación de venezolanos vivos no es repartir nada y tampoco perseguir izquierdistas, razón por la cual se justifica una reconciliación, pero dejando de lado a los malandros y delincuentes que se han apoderado de la política en los últimos 25 años, porque si no actuamos con firmeza nunca obtendremos resultados.

El trabajo de los venezolanos vivos no es otro que desmontar las barreras que estas gentes han levantado para molestar -cobrando sus coimas y comisiones en el camino- a quien desea trabajar honradamente para producir más, para vivir mejor y para que otros puedan vivir mejor porque el trabajo libre siempre crea empleo.

Para este fin es indispensable construir nuevos partidos y movimientos que expresen las necesidades reales de la gente y no los sueños de unos zánganos que han hecho de la política un jugoso modus vivendi que les ha permitido vivir muy bien sin tener que trabajar.
















3erPolo