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Domingo Alberto Rangel M.

Hasta cuando engañan a la gente














Domingo Alberto Rangel M.





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Como era de esperar ganó Chávez pero al día siguiente los capitanes de la derrota en vez de poner cargos a la orden y pedir excusas, deciden innovar las ciencias políticas. Digo esto porque es novedosa, al menos desde tiempos de Maquiavelo, esa tesis peregrina según la cual el triunfador de una elección no es quien saca mayor número de votos. Tesis acuñada por comunicadores empeñados en señalar desde sus espacios mediáticos la agenda diaria de discusión que es como Biblia y mantra de la oposición. Ganar era cuesta arriba y no solo por el inmenso abuso de poder del ejecutivo. No podía ganar la oposición después de aceptar el reto del socialismo sin oponer frente a tal propuesta nada distinto. ¿Cómo podía ganar una oposición que perdió la mayor parte de la campaña poniendo como voceros del “no” a connotados leguleyos que con los gestos del charlatán le explicaban a un público confundido que el referendo era ilegal y anticonstitucional? De ser cierta la tesis –no lo es porque los sistemas siempre “legalizan” sus acciones y hasta Hitler y Pinochet “legalizaron” sus desmanes- en aras de la coherencia lo que procedía era llamar a la abstención, sabotear la elección o comenzar una larga guerra de guerrillas –o acciones de resistencia civil- contra quienes se burlan de la Constitución. No sucedió nada de eso porque los voceros de la leguleyería una vez finalizada la faena mediática, en vez de patear las calles buscando votos, que es el trabajo diario de los políticos... se retiraban a los restaurantes para seguir hablando pistoladas porque ir a la televisión agota. ¿Cómo puede ganar una alianza en la cual sus integrantes recelan del eventual compañero y donde “no cabe más nadie” porque todos los puestos están “cubridos” como dijo un joven del movimiento estudiantil parafraseando a doña Blanca Ibáñez. MENTIRAS: En el referendo hubo viejas embustes y otras de reciente invención. Como encuestadores que cobraron por forjar mentiras y a quienes no se les debe volver a creer nada. Pero hay mentiras jóvenes como aquella que inventaron publicistas seso sobre la supuesta organización del movimiento estudiantil que no se sabe por qué o para qué iba a votar en manada después de las 3 PM. Hubo gente que creyó el cuento y a la fecha suponen que no se presentaron los jovenes a votar porque la Disip lo obstaculizó. Fue una mentira memorable esa de que a los jovenes se les impidió votar cuando las fechas de cierre del registro se acordaron con anuencia de los partidos de la oposición. Fue un embuste el cuento de la tinta indeleble –made in UCV- que es un dinosaurio en tiempos de captahuellas. Con mentiras no se construye nada nuevo y Venezuela amerita un cambio verdadero. ¿QUE HACER? Primero lo obvio: Aceptar que por los momentos Chávez es el único líder con un proyecto presidencial. Que ese proyecto sea personalista, de reparto, que impide la formación de riqueza, es otra cosa. Lo importante es que ante el socialismo del siglo XXI la sociedad venezolana espera una alternativa creíble porque con caras gastadas, con corruptos en el papel de toros madrineros no se consigue nada. Hugo Chávez es un adversario formidable –en Petare ganó el “no” pero en La Dolorita, única parroquia en la que el Presidente se presentó en persona, el “si” ganó con más de ochenta por ciento de los votos- y esto se debe reconocer. Pero los problemas también lo son y resolverlos exige cierto grado de concertación entre el gobierno y la oposición que transita el camino electoral porque a pesar del triunfo el sistema no está estabilizado y la otra alternativa es que desde el exterior sigan desestabilizándonos como previo antes de intentar una salida a la fuerza que traerá mayores desgracias para el venezolano común. Sin embargo un dialogo de esta naturaleza necesita que se den dos milagros: Uno, que el Presidente no agreda a quienes acepten su invitación a conversar. Otro, que los medios privados –sobre todo Globovisión- dejen de demonizar –o ignorar- a quienes acepten dialogar sobre tres temas: La paramilitarización que como mancha de aceite se está metiendo desde Colombia y ya tiene al menos un estado en sus manos, el Táchira. El segundo tema la crisis económica y alimentaria que está escalando. Y el tercer tema sería el tráfico en las grandes ciudades porque ya no se trata de “pico y placa” sino de volver al “día de parada” de tiempos de Luís Herrera. STANFORD: Era previsible que un banco que capta reales de nuevos ricos en Latinoamérica. Que es manejado por un arribista que vive como play boy. Que ofrece intereses fijos por encima de lo razonable. Que fue robado por sus empleados venezolanos… terminara quebrando. La intervención es correcta pero es de esperar que el gobierno deje actuar al mercado aunque pierdan reales los oficialistas y enchufados que dejaron sus haberes en manos de “Sir” Allan Stanford
















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