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Domingo Alberto Rangel M.

Los liberales y las càrceles














Domingo Alberto Rangel M.





3erPolo
















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A los liberales nos sucede lo que a todo grupo que tiene razón en sus planteamientos, pero al que lo excluyen de los grandes foros de opinión para evitar que la gente se entere que el poder engaña. Estamos entonces obligados a ser intransigentes cuando se trata de principios y no podemos pactar con cualquiera.

Dicho esto espero haber aclarado las razones que nos llevan a rechazar las propuestas del socialismo en sus dos versiones: La revolucionaria que es la del gobierno, y la democrática, cristiana, o radical que es de la llamada oposición. Cualquier solución que venga de estos grupos termina empobreciendo a la población como lo demuestran los hechos.

Dicho esto paso a comentar un tema que en estos días han puesto de moda quienes elaboran la agenda pública de discusión desde los medios: Me refiero a esos antros que son las cárceles venezolanas. Antros donde un país irresponsable deja podrir seres humanos -más o menos treinta mil entre presos y procesados- que han perdido la libertad por muchos motivos porque lo que allí abunda no son precisamente homicidas o violadores sino más bien busca pleitos y pequeños vendedores de drogas.

En ese sentido recuerdo a quien aún no haya escuchado nuestras propuestas, que los liberales nos diferenciamos del socialismo porque postulamos un Estado que atienda sobre todo lo que consideramos que son sus "funciones propias" y no un ente "multipropósito" que miente cuando le ofrece al ciudadano resolver todos su problemas desde que nace hasta que fallece... quitándole parte de la libertad en el proceso.

Una de ellas estas "funciones propias" es la de mantener las calles en orden y para ello el Estado debe construir y administrar cárceles.

Comienzo entonces aclarando que nuestro problema penitenciario por fortuna no es tan grave como el de otros países a pesar de que en materia de hacinamiento y muerte de reclusos y penados ocupamos los últimos lugares en cuanto a efectividad.

En los Estados Unidos de América para no ir tan lejos, casi uno de cada cien adultos vive en una cárcel como sostiene un estudio de Llewelyn H. Rockwell. De hecho USA encabeza la lista de países con mayor número de presos per cápita con 751 por cada 100. 000 habitantes. La siguen Rusia con 627 y en tercer lugar Cuba con 531.

Venezuela en esta materia es un país “normal” si se quiere con menos de 100 presos por 100. 000 habitantes que es el promedio mundial.

El problema nuestro es distinto al de los estadounidenses cuyos presos si bien viven dentro de un habitat relativamente cómodo igual están sometidos a las reglas de la violencia.

Entonces el problema nuestro aún no es el de los gringos en cuanto a cantidad de presos, pero pudiera serlo si no se toman medidas legislativas a tiempo, y en todo caso lo que obliga a un país que pretende darle lecciones al mundo, es una situación en la que a diario el Estado permite la violación de todo derecho humano a los reclusos en un ambiente infernal, donde toda inmoralidad tiene asiento como es el caso de las cárceles venezolanas.

Por otra parte de no ser porque gobierno y "oposición" abrazan el credo socialista, uno diría que es "curioso" que unos y otros coincidan en recomendar las mismas soluciones que no han dado resultados durante décadas porque ya desde los años setenta había serias denuncias contra el sistema penitenciario venezolano.

Los que ahora gobiernan y los que lo hicieron hasta 1998 y sus clones, se acusan mutuamente como responsables, pero ni oficialistas ni escuálidos señalan al socialismo estatista como causante del caos carcelario que vive Venezuela.

Y cómo lo van a hacer si gobierno y "oposición" recomiendan el mismo sistema que favorece el reparto antes que la producción de riquezas, que irresponsablemente le ofrece al ciudadano villas y castillos porque supuestamente Venezuela es un "país rico" con lo que esos políticos y sus gobiernos garantizan que jamás tendrán recursos suficientes para atender las "funciones propias" del Estado por más caro que se venda el petróleo.

Tal profusión de promesas explica que a las cárceles le escamoteen recursos –que se usan aquí y allá- y que en Venezuela se hayan destruido en los últimos treinta años tantas cárceles como las nuevas que se han construido mientras que la población ha crecido mas de tres veces
Añádale el lector a esta situación que por más que el presidente Chávez insulte y llame "borracho" a su homólogo gringo... de todas maneras Venezuela sigue cumpliendo al pie de la letra la filosofía de "Guerra a las drogas" que inició el primer Bush cuando era Vicepresidente de Ronald Reagan.

Guerra fracasada, guerra que solamente la ha traído ganancias a los que trabajan en la DEA y en las agencias locales antidrogas, aparte de a los contratistas de la construcción porque ante el aumento exponencial del número de presos en USA, los gobiernos de ese país tomaron la vía de privatizar lo que para los liberales debe ser un servicio público manejado por el Estado y aquí el nefasto Miquilena estaba tratando de privatizar las cárceles antes que Hugo Chávez lo descubriera y lo botara de su entorno.
¿Puede alguien en su sano juicio esperar resultados ante semejante situación?

Para resolver de verdad el problema carcelario se necesita un gobierno liberal antes que nada Un gobierno que sin tener que insultar a los presidentes gringos sea capaz de apartarse de la nefasta política de la "Guerra a las drogas" que es la base para que tanto ser humano esté en prisión. Y un gobierno decente porque los traficantes se cuelan en todos lados y no faltará quien a nombre del liberalismo pretenda, ayudado por la desesperación de los presos... privatizar las cárceles... y en eso los liberales debemos decir;"nó"; aún cuando esto nos alinee momentaneamente con el presidente Chávez (email: doalra@yahoo.com).
















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