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Domingo Alberto Rangel M.

A pesar del ditirambo: Está lejos la paz en Colombia














Domingo Alberto Rangel M.





3erPolo
















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Con la feliz entrega de rehenes se cumplió otro capítulo de una guerra civil que desangra a Colombia por más de medio siglo y no falta quien diga que la paz está a la vuelta de la esquina.
 
A mi modesto entender estas afirmaciones pacifistas caen en el reino de los deseos. Loables si señor, pero no empreñan como dice el pueblo. Y no se trata de que la paz sea un imposible en Colombia o en Irak, sino que las condiciones para lograrla en el vecino país no las controlan ni el ciudadano Hugo Chávez Frías, nuestro presidente, ni tampoco el excelentísimo Álvaro Uribe Vélez, el Presidente de Colombia.
 
Para bien y para mal sucede que esas condiciones que posibilitan la paz en el vecino país son exógenas a Colombia y Venezuela para referirlo en la jerga contemporánea.
 
Por otra parte, y en aras de lograr una paz entre los colombianos que tanto nos hace falta porque de allí se alimentan los secuestros y cobros de vacuna que dificultan el trabajo en la frontera, se debe reconocer que pasando por alto el papelón que las FARC le hicieron jugar el último día del 2007 al Presidente venezolano, papelón que el mismo lo buscó por ceder a sus ansias de protagonismo; la paz en Colombia de todas maneras es un objetivo que nos atañe a los venezolanos por más que periodistas y locutoras del escualidismo irracional no se refieran a ello.
 
Me sorprende la señora Colomina, por poner algún mal ejemplo, cuando con voz de catalana y tono que más bien recuerda la petulancia madrileña, recuerda a diario que en Venezuela hay muchos compatriotas secuestrados y que el gobierno no hace nada por ellos.
 
La señora lo dice sin referirse a que este mal que ahora comenzamos a sufrir se origina en el vecino país. Lo dice sin reclamarle al presidente Uribe Vélez, quien en todo caso sería el indicado para mediar en Venezuela por esos desdichados compatriotas víctimas del secuestro, tal como lo hizo Hugo Chávez por las secuestradas de las FARC.
 
Lo dice la señora Colomina sin tener la honradez de reconocer que, apartando los inmensos y muchas veces incomprensibles, porque no todos somos sicólogos, deseos de figurar del presidente Chávez, es asunto vital para Venezuela que el conflicto colombiano llegue a su fin.
 
Lamentablemente por más que varios gobiernos
latinoamericanos, liderados por el nuestro, se empeñen en apalancar las entregas de rehenes y los intercambios humanitarios la guerra de Colombia ha mutado muchas veces y su desarrollo hoy día tiene más padrinos que novia rica y es impensable que esa sangrienta condición se va a resolver pronto.
 
LOS PADRINOS DE LA NOVIA:
 
Comienzo esta lista de padrinos belicistas con lo que es más obvio.
 
Valga decir con quienes viven del Plan Colombia ahora denominado "Patriota". Plan que provee cerca de 500 millones de dólares al año como ayuda de los Estados Unidos a Colombia.
 
Muchos cobres como para carecer de dolientes.
 
A esta categoría de "padrinos" belicistas también pertenecen vendedores de armas tanto estadounidenses como colombianos. Sin olvidar políticos, periodistas, policías militares y guardafronteras que se dejan sobornar por la maquinaria belicista y tampoco podemos dejar sin mencionar a lo que en Colombia se conoce como "bandoleros"; que no son poca cosa porque el paramilitarismo también se nutre de la guerra y no van a dejar su "modus comendi"; por más intercambios humanitarios que se consigan y ojala estos sean muchos.
 
Pero hay otra categoría de buitres de la guerra que son más difíciles de erradicar porque los primeros lo son toda vez que no es un imposible que un nuevo Presidente de los Estados Unidos acabe con el Plan Colombia, pero no con la prohibición que afecta las drogas.
 
No olvidemos que el gran país del norte está por entrar en una recesión que no por corta va a evitar que los electores estadounidenses exijan recortes presupuestarios a sus representantes.
 
Asunto que no debemos olvidar los venezolanos toda vez que en los Estados Unidos los gastos públicos se financian con impuestos salidos del bolsillo del contribuyente y no con alzas -o caídas- del petróleo. Este tipo de buitres son los que pululan alrededor del narcotráfico y viven de la guerra y de la prohibición.
 
LEGALIZACION O GUERRA:
 
Pero como decía, la guerra colombiana ha mutado varias veces. Tanto que la mayoría de los venezolanos desinformados por la prensa de la polarización que se contenta con publicar lo más superficial, siguen creyendo que el comandante Marulanda anda trashumante por los caminos verdes como el personaje de la "Guerra del Fin del Mundo"; escrita por el magistral Mario Vargas Llosa.
 
Según esta leyenda Tiro Fijo no sabría dónde va a dormir en cada noche o qué va a comer si es que come. Esa es la leyenda que se cimienta en los primeros años de las FARC -o del ELN, del FPL o de los Paracos-, cuando el fenómeno de la droga como mercancía globalizada no había aparecido en el mundo. Y cuando Tiro Fijo no era un hombre rico.
 
Las FARC de hoy día tienen muchos dólares. Tantos que es una necedad pensar que Hugo Chávez le pagó al Mono Jojoy sopotocientos millones de verdolaga gringa para que le hiciera el favor de subirle los puntos después del referendo. Tantos que en Colombia el dólar que venden guerrilleros, paracos y bandoleros, es más barato que el que oferta el Banco Central.
 
Basta con ver los uniformes y el armamento de la patrulla que entregó las rehenes -o el estado y equipamiento de las secuestradas, que aparecieron en mejores condiciones que digamos los secuestrado de Guantánamo- para darse cuenta que se trata de soldados bien pagados y apoyados por un presupuesto que en el caso de las FARC -hay otros grupos guerrilleros amén de varios frentes de paramilitares- se estima en 300 millones de dólares al año.
 
Termino el punto recordando que si de estar agradecidos y en deuda los que debían estarlo son las huestes de Marulanda porque ni con todos los millones del mundo habrían logrado tamaña propaganda -aparecieron en todas las televisoras del mundo- y reconocimiento tácito como la comnseguida por las FARC el pasado fin de año.
 
Tanto ganaron los guerrilleros de las FARC que en la Comunidad Europea a petición de grupos socialistas se está discutiendo eliminar la calificación de "terrorista" a esta guerrilla insurgente.
 
Bien, la mayor parte de esas divisas de las que disponen las FARC provienen del cuido de siembras de coca, de su proceso hasta llegar a la cocaína y de su despacho. Y esa condición no va a terminar por muchos rehenes que se intercambien y por ello la guerra en Colombia -asunto vital para Venezuela- depende más bien de que en los Estados Unidos y en Europa los políticos legalicen al menos el consumo de algunas drogas.
 
Asunto que está más allá de los intereses y la mentalidad de quienes hoy día gobiernan los países industrializados, para no hablar de una clase política, como es en muchos casos la venezolana, estupidizada por la polarización que a diario impulsan desde los medios agentes bien pagados como la mencionada señora Colomina y otros.
















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