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Domingo Alberto Rangel M.

Pregunta vital: ¿Quién financia "mareas" y "avalanchas"?














Domingo Alberto Rangel M.





3erPolo
















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Debatir la cantidad de asistentes a la marcha del candidato Rosales en Caracas es un leve reflejo de la mediocridad de quienes dirigen las campañas.

 

Una persona imparcial diría que el gobernador superó la prueba y que el gobierno debe comenzar a preocuparse. Nada más porque el candidato no propuso un cambio de rumbo y en vez de eso planteó continuar con el camino por el que se mueve el actual gobierno.

 

Eso sí, Rosales hará lo mismo que Chávez pero por lo pronto promete que lo hará sin insultar.

 

En cualquier caso más preocupados que los beneficiarios del gobierno, deben estar los ciudadanos ante lo que se está viendo porque tanto el mitin de Hugo Chávez en la avenida Bolívar, como el de Manuel Rosales en la avenida Libertador de Caracas, tuvieron el común denominador de participantes traídos desde los cuatro confines y esa característica es propia de países donde la gente empobrecida por el estatismo vislumbra en el activismo político una manera de buscar mejores perspectivas que la vida niega.

 

La proporción de este tipo de participantes poco importa.

 

En todo caso la “avalancha” de Caracas, si bien estuvo nutrida con participantes y superó con creces la prueba, participantes sobre todo de la clase media empobrecida y gente de la tercera edad, no pudo superar la asistencia de las marchas del 2002 a las que por cierto no alimentaban con gente trasladada desde los cuatro confines en autobuses. La diferencia estriba en que en el 2002 todavía los independientes participaban, ahora no lo hacen y ese vacío se llena con gentes de otros lugares.

 

Esta “avalancha” fue más pequeña, cuando se le compara objetivamente a las marchas ocurridas durante el paro petrolero, las cuales se llenaron con caraqueños porque no había manera de transportar asistentes desde otras regiones.

 

Las concentraciones del oficialismo cojean de la misma pata lo cual es natural porque como he venido diciendo Hugo y Manuel piden las mismas “condiciones” para gobernar: Valga decir PDVSA en manos de los políticos, controles de todo tipo en la economía y una pobreza creciente que alimentará las máquinas de votación con electores amaestrados desde listas excluyentes.

 

Por lo pronto conocemos la vergüenza elaborada por el diputado Tascón y en el caso de que gane Rosales las elecciones tendríamos la lista de Manuel como requisito para acceder al populismo electoral de la tarjeta que inventó el cerebro de Diego Arria y que llaman “Mi, Negra”.

 

Por cierto, la presencia de Arria en la campaña de Rosales y los recursos que evidentemente viene gastando el gobernador evidencian que frente a un candidato emperrado en admirar a Fidel Castro tenemos un adversario que es el representante de la embajada gringa.

 

Ya sabemos que los recursos dilapidados en las marchas de Hugo son reales escamoteados del presupuesto; pero, los que ostenta Rosales serán cobrados con intereses de usura por los financistas extranjeros.

 

Mala perspectiva para los venezolanos.
















3erPolo