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Domingo Alberto Rangel M.

A pesar de los pesares Barreto y López comparten creencias similares














Domingo Alberto Rangel M.





3erPolo
















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Un visitante recién llegado del extranjero podría pensar que los venezolanos somos locos solo con ver la televisión en esta semana la última de agosto.

 

Como si aquí no existieran mayores problemas que la patanería del alcalde Juan Barreto la jauría mediática dedicó por siete días consecutivos todos sus programas, noticieros y espacios de opinión a las groserías y  bravuconadas del alcalde Metropolitano de Caracas.

 

Para estos periodistas y locutores enloquecidos por sus equivocadas creencias y odios carecen de importancia, por poner algunos ejemplos de graves problemas que ameritan solución, el avance del sicariato en el estado Zulia y otras regiones fronterizas, o el auge del paramilitarismo colombiano que ya controla bastas regiones del país para no hablar del empobrecimiento y falta de instituciones que se evidencian en un territorio como Venezuela cuyo principal producto de exportación ahora se vende ocho veces más caro que hace siete años.

 

Esta actitud de algunos fablistanes no tiene nada de extraño toda vez que se trata de gente confundida como todo socialista que se respete, sea del siglo actual o del anterior.

 

De hecho y a pesar de escupitajos e insolencias tanto el alcalde Barreto como los alcaldes de Primero Justicia comparten la creencia en algunas mentiras sobre las cuales basan su acción de gobierno. Nada raro ya que hemos dicho que sus jefes políticos, los candidatos presidenciales Chávez y Rosales, así como el resto de los inscritos, todos creen también en las mentiras del estatismo.

 

Una de ellas, quizás la que explica los pésimos resultados después de medio siglo de estatismo en el país, es aquella fábula según la cual Venezuela “es un país muy rico” y que la creación de riquezas es función de partidos políticos o alcaldes y presidentes en vez de ser la sociedad la creadora de la riqueza que tanta falta hace por medio de empresas privadas en mercados libres. Lo que no ha existido en el país.

 

Desde luego que hay otras mentiras del estatismo como decir que el petróleo “es riqueza” en vez de producto natural o negar que la riqueza se crea y que para vivir mejor hay que producir más o que la política no produce.

 

Lamentablemente en el vergonzoso episodio de los insultos y escupitajos la prensa dejó pasar la oportunidad para remarcar que ambos alcaldes y me refiero tanto a Juan Barreto como a Leopoldo López, basan su acción política en las mentiras del estatismo.

 

Ambos creen que somos un país rico y que los recursos sobran. De otra manera jamás habrían propuesto, el uno llenar de viviendas uno de los pocos espacios abiertos en una ciudad congestionada e improductiva como es Caracas; y el otro llenar igualmente de casas los otros espacios que le quedan a la capital federal para evitar el colapso final.

Estupideces que sin embargo tienen seguidores: Por ejemplo los amigotes constructores de Barreto y López. Unos soñando con llenar de casas los campos de golf y los otros el Fuerte Tiuna y La Carlota.

 

Venezuela está madura para mejores propuestas.
















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