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Domingo Alberto Rangel M.

Dos fraudes: El de Hugo y el de Mary Cory














Domingo Alberto Rangel M.





3erPolo
















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Tal como van las cosas el país se encamina en este año de gracia hacia dos fraudes.

 

El más cercano serán las primarias organizadas con la finalidad de amarrar egos menores y engancharlos en la candidatura de María Corina Machado que es el objetivo final de Sumate en vez de dedicar tanta sapiencia a organizar un futuro mejor para todos.

 

Ustedes dirán si no es un fraude vender candidatos como soluciones ganadoras para retirarlos cuando le convenga a los intereses electorales del supuesto “árbitro” que piensa competir más adelante cuando estos candidos candidatos estén fuera de juego.

 

Retirarlos sin consultar ni a los partidos que apoyan a esos candidatos ni a los pocos partidarios que puedan tener cada uno de ellos, juntos o por separado porque la falta de respeto y la ambición tiene reglas similares a las que afectan los sumandos.

 

Ustedes dirán si no es fraude vender un evento del que supuestamente saldrá un “candidato único para la oposición” cuando se sabe que ninguno de los aspirantes concita la atención del cinco por ciento de los electores y que superar esa barrera es imposible porque es Sumate quien más ha contribuido a que todo evento electoral sea visto como algo medio fraudulento, y las primarias son eso, un evento electoral donde ni siquiera quedarán rastros de papeletas o cuadernos para protestar.

 

Es fraude condicionar las primarias a que se organicen como si se tratara de verbena o timba y no como búsqueda de alternativas populares al estatismo de ayer, de hoy y de siempre porque puntofijistas y revolucionarios no solo han hecho y hacen daño sino tienen tantos puntos en común que merecen una serenata con Juan Gabriel cantando “te pareces tanto a mi”.

 

Calificativo de estatistas que por cierto también le pertenece en esencia a no pocos de los candidatos a las primarias de María Corina.

 

En todo caso habrán primarias, animadas con la ayuda del gobierno que a su debido tiempo hará lo que sea necesario con tal que la elección se haga en un ambiente lleno de emociones y donde los razonamientos brillen por la ausencia porque a quienes detentan el poder no les conviene que los venezolanos debatan y decidan entre las soluciones del socialismo del siglo XXI –y sus escasos resultados- y las soluciones del liberalismo popular.

 

Prefieren los organizadores de las primarias que el escualidaje siga siendo escuálido merced de pasar el día escuchando tonterías como las que Sumate quiere que escuchen los opositores. Tonterías que no sirven ni para organizar una jefatura civil o consejo comunal.

 

Pero como digo hay otro fraude en puertas y será el día siguiente al tres de diciembre pero no por las razones que señalan quienes con razón piden mejorar las condiciones al CNE. Se trata de que cuando la señora Lucena suelte las cifras definitivas, en medio de palmas y brindis navideños, mentirán al anunciar la elección del nuevo Presidente “de todos los venezolanos”.

 

Entre odios sembrados, de parte y parte, los venezolanos seguiremos divididos por la intolerancia que una vez sembraron los puntofijistas y que luego la siguió sembrando Hugo Chávez hasta que el virus acabó contagiando a todos.

 

Ante esta situación es muy difícil que una parte importante del país acepte al Presidente electo el tres de diciembre como su representante lo que hará de la elección otro fraude, apartando lo que pueda añadir un REP a todas luces contaminado.

 

Estos fraudes pueden llevar a la larga al país a una guerra civil en la que solo ganarán los vendedores de armas porque los políticos no pondrán muertos y la directiva de Sumate para ese entonces estará lejos de Venezuela pero aún ante semejante panorama desolador pienso que lo correcto es hablar con la verdad por delante: El tres de diciembre Hugo Chávez muy probablemente tendrá la primera minoría y será decretado ganador pero eso no importa si uno tiene convicciones y está seguro que a la postre se impondrán las soluciones que permitan crecer en paz a los venezolanos depauperados por cincuenta años de políticas equivocadas.

Soluciones distintas a lo que propone el gobierno y distintas a la timba de Sumate, es obvio.
















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