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Domingo Alberto Rangel M.

Alerta a los vecinos: ¡Politiquería y corrupción pueden matar los CLPP!














Domingo Alberto Rangel M.





3erPolo
















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Hay ocasiones en las que de tanto buscar una meta se llega a un sitio donde nunca se quiso llegar.

 

Este efecto perverso para decirlo con la jerga de los sociólogos no solo afecta a los turistas confundidos sino que también le causa sorpresas desagradables a quienes buscan controlar los destinos públicos más allá de lo que quiere la gente.

 

Un ejemplo de esto son los Consejos Comunales y Parroquiales de los que mucho hablan y poco se sabe.

 

Nacieron con el espíritu de la Constitución del 99 que buscaba moderar los poderes descentralizados, para esa época desbocados porque cada alcalde o gobernador se creía soberano de una pequeña insula semi independiente.

 

La vía escogida consistió en otorgar poder al soberano en su comunidad lo que en la práctica se puede considerar como una ultradescentralización por vía de la participación si quieren “protagónica” etc.

 

En principio las autoridades locales protestaron la merma de poder pero no se cruzaron de brazos y se dedicaron a convencer a los diputados de la inconveniencia de darle poder a las comunidades y parroquias, recordemos se trataba de la pasada Asamblea Nacional donde el gobierno mantenía una mayoría precaria pues su fracción sufrió grandes mermas merced del salto de talanquera que muchos practicaron.

 

Por eso los alcaldes y concejales en la vieja y aún no modificada Ley de Los Consejos Locales de Planificación Pública lograron mantener el poder de “filtro” por vía de controlar la llamada Sala Técnica de los CLPP, donde los políticos locales tenían la opción de colocar sus fichas luego de las negociaciones de rigor porque esa instancia era quien “evaluaba la factibilidad de planes etc.” con lo cual los miembros de la Sala Técnica en la práctica eran los que decidían que proyectos iban y cuales no, así de simple.

 

Pero como se sabe las cosas han cambiado gracias a los hinchas de la abstención a ultranza y ahora una Asamblea donde todos son oficialistas se prepara para modificar la ley existente de los CLPP y crear una Ley marco que no existía antes.

 

No quisiera meterme en los dimes y diretes de la oposición escuálida y el oficialismo sobre si los cambios obedecen a que estamos en un año electoral a pesar de que esa posibilidad no solo la contemplo sino que también creo que sea causa de muchas cosas que suceden.

 

Pero no adopto el punto de vista de quienes critican los CLPP sin saber ni siquiera de qué se trata por dos razones: La primera que no veo como asunto negativo el que las comunidades administren el destino del 30 % del presupuesto  proveniente de la Ley de Asignaciones Especiales y que lo hagan en vez de los ministros, gobernadores o alcaldes.

 

El asunto estriba en que la falta de seriedad y la politiquería están a punto de matar la criatura antes que termine de nacer porque os CLPP son una figura desconocida para el público en general, incluso para quienes forjando firmas e inventando reuniones se aprestan a conformar CLPP paralelos con la ilusión de controlar un trozo del presupuesto.

 

Hablo de falta de seriedad porque cuando pasan el papel controlador de las Salas Técnicas a una “Comisión Presidencial” que aún no ha sido creada utilizan un remedio que seguramente será peor que la enfermedad.

 

Hablo de politiquería porque en los últimos días veo mucho ignorante y tracalero penetrando los CLPP de los que ignoran hasta para qué rayos fueron diseñados, buscando pasar el vendaval que los puso en evidencia a raíz del revocatorio y tomar oxigeno para seguir malviviendo.

 

Quienes no deberían integrar los CLPP son las fichas politiqueras, que van allí con ánimo de camorrero  porque en esas instancias perfectamente pueden coincidir el escuálido con el chavista y también con el independiente o el liberal de la nueva oposición y quienes deberían integrarlos son ciudadanos con características particulares como experiencia, honestidad y capacidad de trabajo –léase tiempo libre- porque se supone que los miembros de los CC y CP ejercen ejecutarán proyectos de interés comunitario sin cobrar una locha, “ad honoren” como los jueces de paz.

No tengo tan mala impresión de nosotros los venezolanos como para creer que los diez millones de votos de los que dragonea el Presidente se van a conseguir por esta vía de transferir recursos a la gente y para muestra está el primer gobierno de C. A. Pérez que terminó perdiendo las elecciones a pesar de haber botado dinero a manos llenas.

 

Pero si creo que los CC y CP son parte de un mundo que no termina de nacer y que esas instituciones corren peligro al estar amenazadas  por la estéril pugna que propicia el mundo moribundo del socialismo que perdió el poder hace siete años.

 

En las comunidades pocas cosas separan a la gente y solo una sólida ideología puede alertar a los vecinos cuando un demagogo propone un disparate.

 

Ideología de la que no quiere saber el escualidaje que botó por la borda el 40 % que reconoció el CNE en el Revocatorio.

 

Ideología a la cual en el fondo también le teme el oficialismo porque un gobierno ineficiente tampoco va a propiciar un debate serio y menos con quienes propiciamos como alternativa el capitalismo liberal, que es popular  porque enriquece a la gente pero no populista porque no exalta por vía de halagar los sentidos lo peor del ser humano.

 

¡Aún hay tiempo para integrar en las comunidades un CLPP capaz de mejorar la deteriorada vida cotidiana!
















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