Make your own free website on Tripod.com








Domingo Alberto Rangel M.

La Nueva Oposición...














Domingo Alberto Rangel M.





3erPolo
















domingo_rangel_bn3c.jpg

 

 

 

La marcha del 23 de enero a la vez se puede considerar éxito y  tragedia.

 

Fue lo primero porque asistió más gente de lo que se esperaba, hubo ánimo y se cumplió en parte el objetivo que era protestar.

 

Más o menos  treinta y cinco mil opositores congregados en  Caracas demostrando inconformidad con los resultados del gobierno es mucha gente tomando en cuenta que los partidos del puntofijismo nunca lograron juntar cien mil asistentes aún cuando movilizaban militantes desde todos los estados y tenían el poder que ahora usufructa el comandante Hugo Chávez.

 

Hasta allí lo positivo porque el problema no estriba en que mucha o poca gente proteste libremente y sin que le paguen por hacerlo, porque razones hay para protestar.

 

Pero el éxito se trasmuta en amargura cuando se constata que los oradores abrieron la boca y no plantearon nada trascendente.

 

La mayoría de los líderes que tomaron la palabra expresaron mucha negatividad y falta de propuestas, falals que se trataron de ocultar invocando los mismos mantras de la antipolítica que se vienen escuchando, sin resultados, desde al menos hace cinco años.

 

Pero, así como hubo asistencia, es justo reconocer que también se notaron las ausencias porque faltaron decenas de miles de personas que antes asistían a este tipo de protestas.

 

Estas ausencias no significan apoyo al gobierno y si a alguién apoyan los que dejaron de marchar será a una nueva oposición que no se ve porque se está formando.

 

El venezolano que no cree en socialismos y le teme por igual a los escuálidos demanda algo diferente que no está representado en la vieja oposición que al estilo fariseo despotricó contra los candidatos a Presidente en la marcha del 23 de enero.

 

Esta vieja oposición, que está llena de candidatos y que hipócritamente se rasga las vestiduras cada vez que alguien de la oposición anuncia su disposición a buscar votos para derrotar al Presidente, no sirve y nunca podrá servir para otra cosa que no sea justificar al oficialismo.

 

Para mal es una reedición permanente de la extinta Coordinadora y nada más.

 

Entre esa vieja oposición y el oficialismo no hay tanta distancia como entre ella y la nueva que apenas se está formando como señalan algunos estudios de opinión.

 

Por eso a menudo unos y otros saltan la talanquera que separa al oficialismo de la vieja oposición, y se reciben con aplausos porque en el fondo se trata de viejos camaradas que nuevamente se juntan.

 

En cambio la nueva oposición no es puntofijista pero tampoco es pura negación porque en la nueva oposición no nos preocupamos tanto por lo que haga el Presidente como por apoyar el libre mercado, la creación de riqueza y prosperidad para todos.

 

Por ello en la nueva oposición consideramos este gobierno como la consecuencia de un fracaso, el del socialismo supuestamente democrático, que ya estaba agotado antes de la llegada de Chávez.

 

La nueva oposición es temática porque quienes la estamos organizando tratamos el desempleo, la pobreza, la inseguridad y la pésima educación que reciben los muchachos.

 

Es y será una oposición ideológica, intransigente en los principios, pero flexible en lo demás.

 

Popular pero no populista y sobre todo la nueva oposición agrupa gente con vocación para gobernar, sacrificando intereses personales en pro de mejorar la situación del venezolano.

 

Esta diferencia es vital ya que la vieja oposición no puede ocultar que su motivación principal es recobrar el poder que perdieron en 1998.

 

La nueva oposición marchó el 22 de enero pero de eso no se hizo un caso porque en una tarima izquierdista, nostálgica y negativa nada teníamos que hacer.

 

Habríamos parecido especímenes extraños.
















3erPolo