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Domingo Alberto Rangel M.

La Marqueseña: El socialismo entrega tìtulos de "no propiedad" a cambio del voto...














Domingo Alberto Rangel M.





3erPolo
















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El fundo La Marqueseña se conocìa en la Colonia debido a que el propietario original pidió permiso a la Corona española para pavimentar el camino de ingreso con morocotas de oro.

 

Como el Rey no aprobó que los súbditos de una lejana capitanía pisaran su augusta cara acuñada en las monedas, el Marques del Boconó y Masparro entonces propuso pavimentar la vía colocando las monedas “de canto”.

 

Otros tiempos y otros nuevo ricos que siempre los ha habido entre nosotros.

 

Años despuès pero en ese mismo hecho buscò inspiraciòn el compositor de La Grey Zuliana”, conocida gaita que sugiere pavimentar con morocotas colocadas “de canto” las carreteras del estado en el que se originó la explotación a gran escala del petróleo venezolano.

 

Pero comentarios aparte hay hechos que se deben conocer antes de salir a repetir estribillos como “nos quitan nuestras tierras” quedàndose en la protesta y sin proponer nada en concreto, protesta que en todo caso es incorrecta al menos en cuanto a que no se trata de tierras colectivas las que han invadido y no se puede decir que son “nuestras” porque tienen un dueño que no es uno y allí comienza el drama.

 

Pero es que en Venezuela la propiedad nunca se ha respetado.

 

No lo ha hecho el Estado y ni siquiera la mayoría de los propietarios que cada vez que han podido se cogen los terrenos del vecino lo cual aparentemente a nadie le importa.

 

De manera que en materia de tierras se puede decir que la sociedad venezolana nunca se ha preocupado por resolver el tema de la propiedad y los registros públicos porque le ha dado mayor importancia a otros asuntos.

 

Tal hecho explica que la Ley de Tierras se aprobó sin que los diputados “de oposición” hubiesen defendido el punto de la propiedad con sus colegas oficialistas más allá de los gorgoritos en el Palacio Legislativo porque si uno revisa  los diarios de debates encontrará que aparentemente todos los diputados –de gobierno y oposición- apoyaron que el Estado decidiera el uso de las tierras y las pudiese expropiar cuando lo juzgue conveniente.

 

Incluso hubo diputados opositores -de los que quieren seguir becados- que votaron por la totalidad del articulado lo cual se justifica porque en la oposición abundan los socialistas de esos que se han alejado del gobierno por razones crematísticas que no ideológicas; y no me refiero en exclusiva a los políticos que son o que alguna vez fueron militantes de aquel partido denominado Movimiento al Socialismo -MAS- o los seguidores del prócer Luís Miquilena.

 

Gracias a esta Ley en Venezuela tierra que no se use, por las razones que sean, es considerada “ociosa” y el Estado puede hacer uso de ella.

 

Dicho esto casi sobra explicar que así como en La Marqueseña hay ganado y tierras ocupadas, también existen muchas tierras ociosas como en todos los fundos venezolanos porque lo que casi no existe en Venezuela es la agricultura o la cría a pesar de que ha habido Ministerios con tal denominación.

 

También es obvio que hay gente que quisiera trabajar las tierras ociosas de La Marqueseña –o cogérselas para materializar algún negocio fácil- de acuerdo a lo pautado en esta ley socialista que es la llamada “de Tierras” y de acuerdo a lo que lamentablemente ha ocurrido en otras èpocas porque reformas agrarias fracasadas -lo que es una redundancia- las ha habido y muchas.

 

Respecto a ello opino que de todas maneras lo justo sería que el Estado cancele primero a los propietarios el valor de lo expropiado antes de repartir lo que no le pertenece.

 

Pero también creo que a la gente se le debería hablar claro porque hay asuntos incomprensibles y en la confusión reina el Diablo.

 

No me referiré a la tardìa y ambigua respuesta de FEDECAMARAS porque uno que conoce como han sido las cosas en esta Venezuela sabe muy bien que esa institución nunca ha representado los intereses del empresariado honesto sino los de una camarilla de pillos -con las excepciones que las hay- que así como intentaron rematar el país con Pedro Carmona a la cabeza –y anteriormente lo hicieron con RECADI-, así mismo ahora intentan lavar ese hecho complaciendo a un gobierno que afortunadamente no quiere saber nada de ellos.

 

Sin embargo digo que me extraña lo solos que han dejado a los Azpúrua sus vecinos y compañeros de gremio.

 

¿Será miedo?

 

¿Será que los ahora invadidos nunca fueron solidarios con los ganaderos y campesinos de la zona porque se creyeron poderosos y màs allà del bien y el mal?

 

¿O será que hay “gato enmochilado?”

 

Lo señalo porque en nuestro país muchas cosas, buenas y malas, se hacen por razones subalternas y hasta rastreras.

 

En todo caso no creo que un asunto tan importante para el futuro del país como es el de la propiedad se deba discutir sobre la base de los simplismos con que locutores y periodistas suelen confundir a los opositores y también a los seguidores del Presidente porque ahora los periodistas tomaron partido y muchos se han convertido en fablistanes.

 

Por eso insisto en decir la verdad: ¡A los campesinos chavistas no les van a dar títulos de propiedad como proponemos los liberales!

 

Y por fortuna tampoco hundirán a los Azpúrua porque en esta invasión hay mucha pantomima y esa gente trabajadora sobrevivirá el abuso.

 

Por lo visto la tierra confiscada será repartida con títulos de “no propiedad” de manera que los beneficiarios –a cambio del voto- siempre tendrán el garrote del Estado sobre sus cabezas y sus hijos no podrán heredar porque así es el socialismo a la hora de dificultar la creación de riquezas, anhelo humano que solo fructifica en libertad.

 

En cuanto a los Azpúrua, pasado el vaporón, creo que les pagarán, tarde quizás, y se acostumbrarán a trabajar en una finca más pequeña, pero Venezuela seguirá siendo un país donde los derechos de propiedad seguirán considerándose como “precarios”.

 

De todas maneras la familia Azpúrua tiene otros problemas tan graves como al intervención de La Marqueseña, uno de ellos ojalà se resuelva pronto, el secuestro de uno de sus primos, el hijo de un banquero que no por rico merece ser privado ilegalmente de la libertad que los liberales–libertarios proponemos como sublime valor para organizar una sociedad justa, sana y próspera.

 

¡Mal síntoma!
















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